El señor X no sabe qué hacer. La semana pasada completó un año pagando mensualmente y a tiempo, la cuota que el banco le puso como condición después de que hiciera hipotecar su automóvil para poder pagarse una operación de estómago. Hace tres días, el banco le llegó con la excusa al señor X que por unos reajustes en las tasas de interés generales para todas las operaciones de préstamos, tiene que pagar un poco más, concretamente el 3%, por encima de la cantidad normal que ha estado pagando hasta ahora. Como primera acción, el señor X decidió hablar con el gerente del banco para que este le reajustase la cuota que ha venido manejando desde el tiempo en que decidió hipotecar su coche con la entidad financiera; el gerente le dijo que no era posible, que la ley era para todas las personas que tenían préstamos pendientes. Pero el gerente, que también entiende la importancia de tratar de satisfacer a un cliente que como el señor X ha sido cumplido en sus pagos, decide ampliarle la hipoteca. De esta manera, el protagonista de esta historia tendrá más facilidad para poder seguir pagando, aunque con el porcentaje antes mencionado, su mensualidad obligada. Este es un típico caso de ampliación de hipoteca por aumento de la cantidad por la cual se constituyó inicialmente la garantía.
Una renovación de su guardarropa no pensó que fuera a crearle un problema a la señorita E. Tres vestidos de diseñador, dos pares de zapatos finos y una cartera Louis Vutton original, fueron las compras que decidió hacer en diciembre con tal que sus amistades la admiraran en Navidad. Ella decidió poner en una pequeña hipoteca su negocio de papelería donde redacta documentos, saca fotocopias y vende cosas como tarjetas y bombones.
La señorita E creyó que había ahorrado bastante durante los tres últimos meses por la producción de su local, pero no ha podido pagar las cuotas de enero y febrero: prácticamente está en números rojos. Decide hablar con la empresa cooperativa a la que pidió la aprobación de la hipoteca para que le cambie la fecha en que debe terminar de pagar su deuda. La empresa cooperativa le dice que sí, y decide darle tres meses más de "ventaja": es un caso de aumento de hipoteca por la modificación del término de vigencia pactado.
Casos como los del señor X y la señorita E son situaciones normales de una situación conocida como aumento de hipoteca. Casi siempre como vemos en las acciones anteriores, es la persona que ha contraído la hipoteca la que solicita el aumento, y la entidad financiera tiene el poder de decir sí o no a la petición hecha.
En los aumentos de hipoteca también se ven los extremos más comunes de la situación económica de las personas implicadas: la gente que ha pagado cumplidamente y la gente que se atrasa en las cuotas. Otras formas de aumento de hipoteca son por la inclusión de otras obligaciones (cuando el cliente tiene otras deudas o contratos con el banco), y por la extensión del gravamen en cuanto a las personas garantizadas (cuando se ha comprobado que las referencias incluidas por el cliente no pueden servir de soporte).
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