Ya que se ha comprendido la base de una buena estrategia de ahorro, debemos plantearnos la siguiente duda: ¿Puedo tener una deuda y ahorrar?
En teoría es imposible hacer esto, ya que, el posible ahorro que pudiéramos pretender se iría a las arcas financieras de otras personas. La responsabilidad de pago de deuda evitará que podamos mantener nuestro saldo en positivo en nuestra cuenta de ahorros.
Pero lo anterior, es solo teoría, ¿entonces?:
Sí, si podemos ahorrar mientras nos endeudamos.
¿Cómo?
• Pagando las cuotas de la deuda antes del vencimiento: como hemos dicho anteriormente, es importante la puntualidad de los pagos de nuestro crédito ya que los intereses de retraso nos harán perder dinero.
• Evitar el pago con interés por retraso: Ahorraremos mucho dinero si pagamos el dinero que hemos recibido por concepto de crédito si pagamos antes de la fecha límite de pago.
• Cambiar de banco: En casos de tener una hipoteca con un interés mayor que el de otros bancos, es recomendable cambiarnos de inmediato para mejorar nuestra liquidez y producir ahorro.
• Menos deuda: La medicina para poder ahorrar, es en conclusión, no endeudarnos de no ser absolutamente necesario.
• Registros: Llevar una planificación exhaustiva de cuánto debemos pagar por el crédito que se nos ha otorgado (cuota mensual), es una de las mejores formas de saber cuánto dinero tendremos disponible para el próximo mes para pago oportuno.
Tener una conciencia de gasto austero, evitará que nuestros fondos percibidos se diluyan como el agua. Involucrar a los miembros de la familia en “políticas” y normas de gastos de nuestro presupuesto adquirido por un préstamo, nos ayudarán a aprender juntos la administración del dinero y por ende, a priorizar las necesidades básicas. Estas políticas nos llevarán a un campo desconocido: Ahorrar mientras gastamos.
Cuando toda la familia apunta hacia el mismo lugar, es imposible que algo resulte mal con respecto a las decisiones de gasto. Para esto es altamente recomendado hacer una reunión familiar cada semana para llevar a cabo actividades de “sumas y restas” de nuestro gasto crediticio. Estas actividades podrán convertirse en un punto de encuentro que retroalimentará las necesidades de todos los miembros de la familia en pro de la bonanza a la hora de gastar y ahorrar el crédito que se nos ha otorgado.
Ahorrar el 10% de nuestro ingreso es lo recomendable para poder solventar más nuestra cartera familiar. Si hacemos esto cada mes, se nos reducirá ostensiblemente la necesidad de acceder a créditos y por conclusión, ahorraremos sin pensar en pagar cuotas de crédito.
Suscribete a nuestro newsletter y recibe las mejores ofertas por email