El crédito al consumo se define como una financiación dirigida hacia los consumidores que tiene como principal característica la disminución de procedimientos complejos para la aprobación de su solicitud. En contraste con las operaciones bancarias de siempre, donde los clientes de una entidad corporativa para acceder a un préstamo tienen que contar con una solidez de referencia, los créditos al consumo tienen otro tipo de cualidades que los hacen atractivos para un gran número de la población.
Un ejemplo claro de un crédito al consumo es el siguiente: “Envía esta solicitud de crédito y consigue hasta 4.000 € para lo que tú quieras. Transferimos el dinero en sólo 24 horas tras aprobar su solicitud. Sin explicar para qué lo quiere. Fácil y sin salir de casa. Sin comisiones TAE 22%.” Claro que los créditos al consumo no permiten la laxitud en cuanto a la obligación de pagar los intereses en las fechas preestablecidas para el caso. En esto son similares a los métodos tradicionales de la banca, pero ofrecen métodos mucho más sencillos y confidenciales.
La publicidad, sobre todo en Internet y TV, ha contribuido con el proceso creciente de la oferta de los créditos al consumo. Muchos sitios además de ofrecer esta posibilidad, se complementan con información que asesora a las personas sobre tomar las mejores decisiones en el manejo de su economía. Asesoría que se vuelve mucho más necesaria, si se tiene en cuenta los elevados intereses a los que se someten los usuarios de los créditos al consumo debido a sus grandes facilidades, y ante todo los riesgos generados por esta clase de sistema parecido a las financiaciones con tarjeta de crédito.
En España, el 2008 cerró con una caída en la inversión hacia el crédito al consumo de 20%, situando el coste total del subsidio a este ramo en unos 63.000 millones de euros que concluye una disminución significativa en las solicitudes de estos créditos. El notable descenso de la actividad se enmarca en un contexto de deterioro de la coyuntura económica y de dificultad en el acceso a la financiación. El crédito crecía a tasas del 20-25% en los ejercicios 2004 y 2005, pero inició una trayectoria de desaceleración a partir de 2006, con crecimientos del 11,3% en este año y del 6,7% en 2007.
El segmento de bienes de consumo y servicios tales como electrodomésticos, mobiliario, equipos informáticos, viajes, estudios y servicios médicos, es por supuesto el sector donde los créditos al consumo han encontrado un mayor campo de acción. Estuvieron representados en un 72% de las solicitudes totales con una cifra de 56.000 millones de euros en 2008 seguido por el de la compra de automóviles, el cual experimentó un notable retroceso frente al 2007 y donde se cree que en este nuevo año que comienza la tendencia continuará a la baja.
Solicitar un crédito al consumo sólo necesita del DNI, nómina, algún recibo que acredite la residencia del solicitante y datos de una cuenta en la que se ingresará el dinero. Todo ello sin salir de casa, y contactando con la entidad que lo concede por teléfono ó a través de Internet. Se rellena o complementa un sencillo formulario, que no exige aclarar la situación personal del solicitante ni la finalidad a que se pretende destinar el dinero.
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